Las recientes declaraciones del presidente Gustavo Petro, quien pidió que Nicolás Maduro fuese regresado a Venezuela para ser juzgado en su propio país, generaron una fuerte reacción en Washington. El senador republicano Rick Scott arremetió contra el mandatario colombiano, calificándolo como “un narcotraficante horrible, extremista y de izquierda”.
Scott lamentó que Petro hubiera sido elegido presidente de Colombia y aseguró que espera un nuevo liderazgo en el país que “se preocupe realmente por la gente” y que busque mantener una relación positiva con Estados Unidos. Sus declaraciones se suman a la tensión diplomática que ha marcado la relación entre ambos gobiernos, especialmente por las posturas divergentes frente a Venezuela y la lucha contra el narcotráfico.
El episodio ha encendido el debate político en Colombia y en el exterior, pues mientras Petro insiste en que Maduro debe ser juzgado en su propio país, sectores en Estados Unidos lo consideran un aliado de dictadores y cuestionan su cercanía con el chavismo.
