Durante la movilización en la Plaza de Bolívar en Bogotá, convocada para respaldar el decreto del salario mínimo vital, el presidente Gustavo Petro aprovechó su discurso para enviar un mensaje directo a los habitantes de Córdoba y Sucre. El mandatario pidió a los ciudadanos que no vendan su voto, advirtiendo que hacerlo sería “condenarse a la fosa común y a la inundación”. Con un tono vehemente, aseguró que el dinero que reciban se lo gasten en una cerveza o en comida, que va a faltar.
Petro insistió en que los colombianos deben votar libres y por quienes representen sus intereses, no por los “verdugos” que han sumido al valle del Sinú en crisis e inundaciones. El presidente vinculó la corrupción electoral con las tragedias sociales y ambientales que han golpeado a la región, señalando que el clientelismo perpetúa la pobreza y la vulnerabilidad de las comunidades.
El discurso generó polémica por la dureza de sus palabras, que se suman a la tensión política en torno al salario mínimo y las reformas sociales. Mientras sus seguidores aplaudieron la advertencia como un llamado a la dignidad, sus detractores lo acusaron de usar un lenguaje incendiario y de confrontación.
