La candidata presidencial Paloma Valencia denunció que su teléfono celular habría sido hackeado y que sus conversaciones privadas estarían en manos de terceros. Según reveló en entrevista con la Revista Semana, recibió información que despertó sospechas sobre interceptaciones ilegales a sus comunicaciones, lo que calificó como “muy grave” en medio de la contienda electoral.
El abogado Jaime Lombana, apoderado de Valencia, ya presentó una denuncia formal ante la Fiscalía General de la Nación para que se investigue el presunto acceso abusivo a sus dispositivos. Entre los chats filtrados se encontrarían conversaciones con el ministro del Interior, Armando Benedetti, relacionadas con temas de seguridad personal y familiar, lo que aumenta la preocupación por la vulneración de su privacidad y las garantías democráticas en plena campaña.
El caso, que estalla a pocas semanas de la primera vuelta presidencial del 31 de mayo, ha generado un fuerte impacto político. Valencia reiteró que sus comunicaciones privadas “no tienen por qué estar en manos de nadie” y pidió claridad sobre quién estaría detrás del presunto espionaje. La polémica se suma a las tensiones de la campaña y abre un debate sobre la seguridad digital de los candidatos y la transparencia del proceso electoral.
