La junta directiva de Ecopetrol decidió apartar transitoriamente a Ricardo Roa de la presidencia de la compañía, en medio de fuertes presiones políticas y judiciales. Aunque no fue destituido ni presentó renuncia, Roa se tomará un período de vacaciones hasta el 28 de mayo, seguido de una licencia no remunerada que se extenderá hasta el 28 de junio, justo después de la segunda vuelta presidencial. Durante su ausencia, el cargo será ocupado por Juan Carlos Hurtado Parra, vicepresidente ejecutivo de Hidrocarburos.
La decisión se produce tras semanas de tensión en la junta y en medio de dos imputaciones de la Fiscalía contra Roa: una por tráfico de influencias en la compra de un apartamento en Bogotá y otra por presunta violación de topes en la campaña presidencial de Gustavo Petro en 2022, de la cual Roa fue gerente. El sindicato USO, históricamente aliado del gobierno, rompió filas y se sumó a quienes exigían su salida, aumentando la presión sobre el directorio.
El presidente Gustavo Petro criticó duramente la medida, acusando a sus propios delegados en la junta de “asustarse con las amenazas uribistas” y de entregar la cabeza de Roa a la oposición. Para analistas, la salida negociada refleja el nerviosismo político que rodea a la empresa más grande del país y deja a Ecopetrol en un limbo de liderazgo, justo cuando enfrenta una caída del 40% en sus utilidades y un cuestionamiento profundo a su gobierno corporativo.
