El presidente Abelardo De La Espriella confirmó que ordenó un bombardeo contra un campamento del Frente 33 de las disidencias de las Farc, vinculado a alias Calarcá, en la región del Catatumbo, Norte de Santander. El ataque se registró hacia la 1:00 de la madrugada del domingo 11 de octubre, con participación de las Fuerzas Militares. La operación representa el cuarto bombardeo de este tipo durante su Gobierno, que asumió el pasado 7 de agosto.
Con un contundente mensaje, el mandatario lanzó una advertencia a los grupos armados ilegales: “¡Con los narcoterroristas no hay tregua!” De La Espriella aseguró que mantuvo comunicación directa con el ministro de Defensa y los altos mandos militares para autorizar y supervisar la acción. También respaldó a los uniformados y afirmó que las operaciones continuarán para combatir a las estructuras señaladas de sembrar terror, desplazar familias y controlar corredores criminales. La ofensiva se produce en una región golpeada por la disputa territorial entre grupos armados y por la violencia contra las comunidades.
¿Cuántos integrantes de las disidencias fueron alcanzados y qué tan duro fue el golpe? Esa es la gran incógnita que queda tras el bombardeo. Después del ataque, unidades militares ingresaron a la zona para asegurar el área y verificar los resultados, mientras el Gobierno anunció que entregaría un balance oficial una vez consolidada la información. Por ahora, las cifras definitivas de bajas y el material incautado deben confirmarse por las autoridades. El mensaje presidencial, sin embargo, deja clara la postura del Ejecutivo: intensificar la presión militar contra las disidencias de alias Calarcá.
