Laura Gallego, ex señorita Antioquia, junto a Lina Garrido, aparecieron agradeciendo públicamente a los llamados “bodegueros petristas” por reaccionar con la opción me divierte en sus publicaciones. Según ellas, este tipo de interacción permite que sus mensajes tengan mayor alcance y visibilidad, generando apoyo en su campaña.
El agradecimiento, sin embargo, ha levantado suspicacias. En un país donde la política digital se ha convertido en un campo de batalla, la mención directa a bodegas asociadas con el petrismo abre interrogantes sobre la relación entre figuras públicas y estructuras de propaganda en redes sociales. El uso de reacciones como estrategia de viralidad se interpreta por algunos sectores como una forma de manipulación algorítmica para posicionar narrativas.
La controversia crece porque las protagonistas no solo piden que continúen las interacciones, sino que las legitiman como herramienta de campaña. En un contexto de alta polarización, este episodio pone sobre la mesa el debate sobre la ética en la comunicación política digital y la frontera entre el apoyo espontáneo y la estrategia organizada. Lo que para ellas es un gesto de gratitud, para otros es un síntoma de cómo las redes sociales se han convertido en el verdadero escenario de poder.
