La Registraduría Nacional descartó que exista fraude en las firmas presentadas por el aspirante presidencial Abelardo De La Espriella, pese a las inconsistencias detectadas en el proceso de verificación. El organismo explicó que los hallazgos como datos ilegibles, duplicados o no coincidentes con el Archivo Nacional de Identificación no constituyen delito ni irregularidad penal, sino incidencias comunes en este tipo de trámites.
La polémica surgió luego de que la columnista Cecilia Orozco revelara que, de los 5,7 millones de firmas entregadas por De La Espriella, solo 1,9 millones fueron validadas como auténticas. Según su investigación, más de un millón de registros no aparecía en el Archivo Nacional de Identificación, 237.211 eran duplicados y 152.028 ilegibles. Aunque la cifra de firmas válidas supera el mínimo exigido por la ley (635.216), el debate se centró en la proporción de inconsistencias y en la transparencia del proceso.
La Registraduría recordó que únicamente en dos casos de otros grupos ciudadanos se encontraron indicios de fraude, por lo que se presentaron denuncias ante la Fiscalía. En el caso de De La Espriella, el organismo insistió en que las irregularidades corresponden a errores de registro y no a delitos. La controversia, sin embargo, mantiene bajo la lupa la legitimidad de las candidaturas respaldadas por firmas, y abre un nuevo capítulo en la discusión sobre la confianza ciudadana en los mecanismos de participación política.
