En medio de la carrera presidencial de Iván Cepeda, surge una incógnita que despierta curiosidad: ¿quién sería la primera dama de Colombia si el senador llegara a la Casa de Nariño? Su esposa, Pilar Rueda, ha permanecido lejos de los reflectores públicos, sin acompañarlo en eventos políticos ni figurar en escenarios mediáticos, lo que alimenta la duda entre los electores sobre su rol y perfil.
Rueda no es ajena al mundo institucional. Se desempeña como asesora de la Unidad de Investigación de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), organismo clave en la implementación de los acuerdos con las FARC. Su papel ha sido técnico y discreto, sin protagonismo político directo, pero vinculado a procesos de alto impacto nacional.
Hasta ahora no existen registros de que Pilar Rueda haya estado involucrada en casos de corrupción ni que ocupe cargos de elección popular. Sin embargo, su bajo perfil y ausencia en la vida pública contrastan con la visibilidad de otras esposas de candidatos presidenciales. Este silencio genera intriga: ¿sería una primera dama activa en proyectos sociales o continuaría en la sombra institucional? La duda queda abierta en un país donde la figura de la primera dama suele tener un papel simbólico y político de gran peso.
