El presidente Gustavo Petro anunció que su gobierno ya saldó la deuda billonaria heredada del expresidente Iván Duque, correspondiente al Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC), que alcanzaba cerca de 70 billones de pesos. Según el mandatario, este pago permitirá iniciar una reducción gradual en el precio de la gasolina y aliviar la presión fiscal que el pasivo generaba sobre las finanzas públicas.
Petro también afirmó que Colombia terminó de pagar el crédito de USD $5.000 millones adquirido por Duque con el Fondo Monetario Internacional (FMI), cancelando la Línea de Crédito Flexible. El jefe de Estado defendió que estos pagos se hicieron sin aumentar el endeudamiento, sino mediante una reestructuración financiera que, según él, fortalece la estabilidad económica del país.
El anuncio ha generado reacciones encontradas en el escenario político. Mientras el gobierno lo presenta como un logro histórico en materia fiscal, sectores críticos cuestionan la sostenibilidad de las medidas y advierten que el impacto real sobre los precios de la gasolina y la economía de los colombianos aún está por verse. En medio de la controversia, Petro insiste en que su administración “cumplió con pagar las deudas que otros dejaron” y que ahora el país puede proyectar un superávit en el FEPC.
