La tensión política se desató en Chaparral, Tolima, cuando la gobernadora Adriana Magali Matiz abandonó abruptamente el escenario durante un evento encabezado por el presidente Gustavo Petro. La mandataria, visiblemente molesta, se levantó de la mesa principal y se retiró tras no recibir la oportunidad de dirigirse al público en la entrega de 82.000 hectáreas de tierra.
Matiz, quien esperó durante horas la posibilidad de hablar, denunció que fue ignorada y despojada de voz en un acto que, según ella, debía incluir a las autoridades locales. “Me bajé por dignidad. Es una falta de respeto que no seamos escuchados en las regiones”, declaró con firmeza, al tiempo que reconoció la importancia histórica de la entrega de 1.700 títulos de propiedad rural para campesinos del sur del Tolima.
El episodio se tornó aún más polémico cuando la gobernadora fue blanco de abucheos y críticas de los asistentes, quienes respaldaban al presidente en el evento organizado por la Casa de Nariño y la Agencia Nacional de Tierras. La escena, marcada por la tensión y el dramatismo, dejó al descubierto las fracturas entre el Gobierno central y las regiones, convirtiéndose en un nuevo capítulo de confrontación política que promete seguir generando debate nacional.
