El gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar, no se quedó callado ante la advertencia lanzada por el presidente Abelardo De La Espriella, quien desde Mompox le dijo públicamente: “señor gobernador de Nariño, está advertido”, al referirse a posibles contactos con estructuras armadas ilegales. Escobar respondió marcando distancia frente a cualquier señalamiento de negociaciones clandestinas y fue enfático en afirmar que el Gobierno de Nariño “no ha adelantado negociaciones clandestinas, ni acuerdos por debajo de la mesa”. Además, recordó que los diálogos regionales de paz desarrollados en el departamento fueron conducidos por el Gobierno Nacional mediante sus delegados, mientras el territorio aportó una visión diferenciada de las realidades locales.
Lejos de entrar en una confrontación directa, Escobar aprovechó su respuesta para defender el modelo de paz territorial que se ha impulsado en Nariño y cuestionar, de manera indirecta, que la política de seguridad tenga que aplicarse de la misma forma en todo el país. El mandatario departamental recordó que el propio De La Espriella ha planteado que los territorios tienen problemas y capacidades diferentes, y sostuvo que ese mismo principio debería aplicarse a la seguridad. La defensa de Escobar no parte únicamente de un discurso político: la Gobernación ha presentado los diálogos regionales como una estrategia articulada entre distintos niveles del Estado y ha señalado reducciones en homicidios, extorsiones y secuestros durante el avance de estos procesos.
Y mientras el presidente puso sobre la mesa una advertencia que elevó la tensión entre el Gobierno Nacional y la Gobernación de Nariño, Escobar respondió con una invitación que podría convertir el enfrentamiento en un pulso político de mayor alcance: “las puertas están abiertas”. El gobernador invitó a De La Espriella a viajar al departamento, conocer de primera mano los resultados de la paz territorial y revisar los desafíos que todavía enfrenta la región.
