La decisión de Estados Unidos de negar la visa diplomática a la canciller colombiana Rosa Villavicencio ha generado un fuerte revuelo político y diplomático. La medida, impulsada por sectores del Congreso norteamericano, impide que la funcionaria asista a la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York, donde Colombia participa como miembro no permanente.
El gobierno estadounidense argumentó que la negativa responde a cuestionamientos sobre presuntos vínculos de Villavicencio con el régimen venezolano, lo que ha sido interpretado como un mensaje de presión hacia la administración de Gustavo Petro. Aunque el Ejecutivo colombiano no se ha pronunciado de manera oficial sobre la decisión, analistas advierten que la medida podría tensar aún más las relaciones bilaterales en un momento clave para la agenda internacional del país.
Además de impedir su presencia en la ONU, la canciller tampoco podrá acompañar al presidente Petro en la reunión prevista con Donald Trump en febrero, lo que limita la representación diplomática de Colombia en dos escenarios estratégicos. La controversia ha desatado críticas internas y externas, y plantea interrogantes sobre la autonomía de la política exterior colombiana frente a las presiones de Washington.
