La crisis en el hospital San Rafael de Itagüí desató un rifirrafe político que trascendió el ámbito local. El ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, reaccionó a las denuncias del gerente del centro asistencial con la frase “los ricos también lloran”, en referencia a las dificultades financieras que atraviesa la institución. Sus palabras generaron polémica y fueron interpretadas como una respuesta desafiante frente a las críticas por la situación hospitalaria.
En medio de este contexto, el expresidente Álvaro Uribe Vélez aprovechó un encuentro con ciudadanos para lanzar un mensaje político. “En el gobierno de Paloma Valencia los únicos que van a llorar son los criminales”, afirmó, contrastando las declaraciones de Jaramillo y posicionando a la senadora y candidata presidencial como una alternativa de mano dura frente a la inseguridad.
El cruce de declaraciones refleja la tensión entre el Gobierno Petro y sectores de oposición, que han utilizado la crisis hospitalaria como escenario para marcar diferencias ideológicas. Mientras Jaramillo defiende su postura frente a los reclamos del hospital, Uribe busca capitalizar el descontento ciudadano y proyectar a Paloma Valencia como la figura que, según él, enfrentará con firmeza a la delincuencia en Colombia.
