En medio de rituales ancestrales, rezos y bebidas tradicionales, la lideresa indígena Aída Quilcué fue entregada simbólicamente a Iván Cepeda como fórmula vicepresidencial. La ceremonia, realizada con la presencia de la Guardia Indígena del Cauca, incluyó banderas, sombreros y atuendos típicos, reforzando el mensaje de que el nuevo proyecto político se emprende “de la mano de los cuidadores de la vida”.
La escena, marcada por la fuerza cultural de los pueblos originarios, buscó legitimar la unión de Cepeda y Quilcué como una fórmula que representa tanto la lucha social como la defensa de la vida y los territorios. Los rezos y cantos tradicionales acompañaron el acto, que fue difundido en redes sociales como el inicio de un “segundo gobierno progresista”.
La presencia de la Guardia Indígena, con sus bastones de mando y vestimenta característica, dio un aire solemne y reivindicativo al evento. Con este gesto, los pueblos indígenas ratificaron su respaldo a la fórmula presidencial, convirtiendo la inscripción en la Registraduría en un acto político y cultural que mezcla tradición, espiritualidad y estrategia electoral.
