El partido Alianza Verde atraviesa una tormenta interna tras la decisión de sus mayorías de conformar una comisión para avanzar en acuerdos programáticos con la campaña presidencial de Iván Cepeda. Esta movida, interpretada como un respaldo anticipado a su candidatura, ha generado un terremoto político dentro del partido, que históricamente se ha caracterizado por dar libertad a sus militantes para apoyar distintas opciones de centro y centroizquierda.
Las congresistas Angélica Lozano y Catherine Juvinao reaccionaron con dureza, calificando la decisión de “antidemocrática” y contraria a las banderas históricas inspiradas por Antanas Mockus. Juvinao anunció que acudirá a la objeción de conciencia para apartarse de la línea oficial, dejando en evidencia la fractura entre quienes se alinean con el Pacto Histórico y quienes defienden la pluralidad interna.
El episodio, ocurrido tras la última reunión de militancia en vísperas de las elecciones presidenciales de 2026, marca un quiebre en la colectividad. Para los críticos, la imposición de Cepeda representa un “golpe antidemocrático” que desconoce a las minorías y amenaza con desatar una crisis de legitimidad en el partido, justo en el momento en que más necesita cohesión para enfrentar el escenario electoral.
