Faltan 150 días para que culmine el mandato de Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda en la historia reciente de Colombia. Su llegada al poder estuvo marcada por la promesa de un cambio profundo en materia social, económica y política, lo que generó expectativas en millones de ciudadanos que vieron en su discurso una oportunidad para transformar el país. Sin embargo, desde entonces, su gestión ha estado rodeada de fuertes críticas y debates sobre los resultados alcanzados.
En algunos sectores señalan que el gobierno habría impulsado reformas en salud, educación y transición energética, buscando un modelo más incluyente y sostenible. No obstante, otros afirman que las medidas adoptadas habrían generado incertidumbre económica, tensiones políticas y un ambiente de polarización que, según sus detractores, dejó al país en una situación más compleja que antes.
La percepción de Petro como uno de los presidentes más cuestionados se ha instalado en parte de la opinión pública, mientras sus seguidores defienden que abrió un camino distinto en la historia nacional.
Con solo 150 días restantes, el debate sobre su legado se intensifica. Para unos será recordado como el mandatario que intentó romper con las estructuras tradicionales y dar voz a sectores marginados; para otros, como el presidente que no logró cumplir las expectativas y dejó más dudas que certezas.
