La suerte le jugó su carta más cruel a Junior, quedó encerrado en el temido ‘grupo de la muerte’ de los cuadrangulares semifinales, un cuadrilátero donde cada punto se suda como un título y cualquier error puede costar la vida futbolística. La Dimayor definió que los tiburones deberán enfrentar a Medellín, Nacional y América, tres rivales que harán del camino a la final un auténtico campo minado.
Los dirigidos por Alfredo Arias están obligados a la perfección si quieren soñar con la estrella. Su debut será en casa ante el Medellín, duelo que no admite empates ni tropiezos, porque en un grupo así los nueve puntos de local son ley sagrada. Mientras tanto, Nacional recibirá al América en un choque cargado de historia, tensión y viejas heridas por cerrar.
La presión es total: Junior no puede fallar ni un respiro. Este cuadrangular no da margen de error y exige ganar o ganar, sin excusas. El equipo barranquillero deberá remar contra la marea, sostener la localía y golpear fuera de casa si quiere escapar con vida de un grupo diseñado para quebrar a cualquiera.
En contraste, Santa Fe, el actual campeón, quedó ubicado en un Grupo B mucho más amable, junto a Tolima, Bucaramanga y Fortaleza.
