La detención de Samantha Sofía Hernández Castillo, una joven de apenas 16 años, ha desatado indignación en Venezuela. Organizaciones de derechos humanos y partidos opositores denunciaron que fue arrestada tras un allanamiento en la casa de sus abuelos, en Caracas. Su familia ya había sido blanco de persecución política, lo que convierte este caso en un símbolo de represión.
La ONG Justicia, Encuentro y Perdón calificó el hecho como alarmante y exigió su liberación inmediata. Según la organización, este caso se suma a un patrón creciente de detenciones contra familiares de perseguidos políticos. La situación de la adolescente, hija de un detenido y hermana de un exiliado, refleja la extensión de la represión más allá de los actores políticos directos.
El Comité de Derechos Humanos de Vente Venezuela alertó que la detención afecta gravemente la integridad física y emocional de la joven. Además, denunció que este acto revictimiza a una familia que ya ha sufrido persecución. La comunidad internacional fue llamada a reaccionar ante lo que consideran una violación flagrante de derechos humanos.
Por su parte, Primero Justicia advirtió que este episodio confirma el aumento de la represión en el país. Mientras tanto, Foro Penal contabiliza más de 880 presos políticos, incluidos adolescentes, lo que evidencia que la persecución se extiende a ciudadanos comunes.
